
El clúster de Empresas Biotecnológicas de Aragón impulsa la innovación, la mejora de la calidad y la productividad y una mejor utilización de los recursos a través de la cooperación. Con estos objetivos, Bioaratec participa en el Subproyecto SMEGONET (InterregIVC). El sector de la biotecnología sigue creciendo en Aragón a pesar de la crisis. Obviamente, la parálisis económica no ha beneficiado a la vertiginosa expansión que venía registrando la actividad en los últimos ejercicios, pero las firmas de la comunidad mantienen unas ratios de crecimiento más que aceptables. Y, lo que es mejor, cada año surgen nuevos proyectos empresariales: Aragón contaba en el 2006 con siete compañías biotecnológicas y ahora ya hay cerca de 30 firmas que emplean a más de 600 personas. El cluster Bioaratec, que engloba a casi todas las empresas regionales, estima que la cifra de empleo se multiplicará por cuatro en los próximos dos años, mientras que el sector arroja en el conjunto del país una tasa anual de crecimiento en número de trabajadores superior al 45%. Unos datos que hablan por sí mismos del potencial de esta industria y que constatan que la biotecnología debe ser uno de los pilares que cimenten el ansiado cambio de modelo productivo en España. Nanomedicina, reactivos, proteómica... A muchos ciudadanos estas palabras les sonarán a chino, pero lo cierto es que cada día se escuchan más gracias al auge que está experimentando esta actividad, que, con 35 años de vida, ofrece enormes aplicaciones para la medicina, la agricultura, la ganadería, el medio ambiente o el sector farmacéutico. Según la fundación Genoma España, en el 2008 había cerca de 700 compañías nacionales relacionadas con el mundo de la biotecnología y más de 4.000 en todo el mundo. Aunque la crisis está pasando casi de puntillas por esta industria, la caída de las ayudas de la administración en materia de I+D también está afectando en última instancia a las firmas que tienen relaciones comerciales con laboratorios e instituciones públicas. No obstante, la inversión privada se está manteniendo debido a la rentabilidad futura de la actividad y este año ya superará a la pública, según las previsiones de Bioaratec. A vueltas con la financiación Lo que sí está notando el sector es la restricción crediticia, que está provocando que el tiempo de constitución de una empresa se alargue más de lo debido. "Antes los emprendedores tardaban una media de seis meses en crear la sociedad y ahora se pegan en torno a un año y medio porque les cuesta más encontrar financiación", explica Concha Ramos, la gerente de proyectos del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Aragón (CEEI), organismo que impulsa la creación de firmas innovadoras y tecnológicas. En este mismo sentido, se manifiesta el presidente de Bioaratec y consejero delegado de la empresa aragonesa Farm Biocontrol, Tomás Mena, que reconoce que la situación actual ha provocado que los bancos tengan más recelos a la hora de apostar por nuevos proyectos. Con todo, Mena subraya que las compañías que ya están trabajando no se están viendo muy perjudicadas porque no requieren de una gran inversión a corto plazo. "Muchas firmas se encuentran inmersas en procesos de investigación que aún tardarán un tiempo en desarrollarse". El clúster de Empresas Biotecnológicas de Aragón impulsa la innovación, la mejora de la calidad y la productividad y una mejor utilización de los recursos a través de la cooperación. Con estos objetivos, Bioaratec participa en el Subproyecto SMEGONET (InterregIVC).